María Sanz de Galdeano estudió Empresariales. Empezó la carrera en Pamplona y la terminó en Bilbao. Cuando completó los tres cursos de la diplomatura desaparecía la escuela de Navarrería porque se inauguraba la UPNA. “Tuve la posibilidad de quedarme aquí. Hasta entonces, la gente se iba a Zaragoza o a Bilbao a terminar. Yo me fui a Bilbao e hice allí los dos últimos cursos”. Tiene antecedentes familiares de licenciados en Derecho, su padre lo es, y también Ingeniero Técnico Agrónomo. De ahí que ella también sopesara la posibilidad de cursar alguno de esos estudios: “Pero como soy muy práctica, elegí Empresariales porque tenía más salidas laborales”.
Si tenía dudas sobre el camino profesional elegido, las disipó pronto. Fue tras asistir a un curso en la Asociación de Empresas de Economía Social de Navarra (ANEL), que incluyó unas prácticas en Cederna Garalur, la asociación de desarrollo de la montaña de Navarra. Allí trabajó después dos años, hasta 1995, como asesora empresarial. “Ahí vi que había acertado con la carrera porque descubrí que el mundo del emprendimiento es superapasionante. Estás entre personas con proyectos, ilusionadas, porque generalmente el proceso de creación de una empresa siempre es positivo“. Un término, positivo, que encaja perfectamente con el carácter de nuestra entrevistada, como verán si siguen leyéndonos.
Tras un año como responsable administrativa de una empresa ya desaparecida, Sayoa Maquinaria Automática, CEIN convocó unas plazas y consiguió una. “Era septiembre de 1996, empecé a trabajar… y hasta ahora”. Son ya más de veinticinco años, lo que le lleva a exclamar aquello de “¡cómo pasa el tiempo!”. Pero lo hace sonriente. Al llegar le encomendaron la gestión de un proyecto europeo que trataba de crear empresas desde los grupos de investigación de la universidad, así como la puesta en marcha en la UPNA de la primera incubadora empresarial dentro de un centro universitario en España. “En aquellos momentos era algo totalmente novedoso. Hice el proyecto con la UPNA, la Politécnica de Valencia y la Universidad de Santiago de Compostela”.
Pasó por otras iniciativas y fue asumiendo responsabilidades de equipo, de área… hasta que, “tristemente”, llegó el ERE de 2013. “Fue muy duro, bueno, como cualquier ERE. La estructura cambió y Carlos Fernández, que era el gerente de Sodena, confió en mí y me nombró coordinadora”. Por tanto, María Sanz de Galdeano lleva nueve años al frente de CEIN, en los que ha sido confirmada en el cargo por los responsables de Sodena, incluida la actual directora gerente, Pilar Irigoien. Luego lo debe de estar haciendo bien, le decimos. Ella se ríe antes de contestar: “Siguen confiando en mí, con lo cual estoy muy contenta”.
FEMENINO PLURAL
El caso es que dirige una organización en la que las mujeres juegan un papel muy destacado, empezando por la consejera delegada, Pilar Irigoien, y la propia María, coordinadora general. ¿Es algo que se ha buscado? Reflexiona unos segundos. “Sin duda somos igual de capaces que los hombres, otra cosa es que nos lo creamos. No sé si es algo premeditado que en CEIN haya una mayoría de mujeres, pero es así”.
Con un equipo de mujeres al frente, las cifras del centro hablan por sí solas: en 2021 atendieron 569 proyectos, que dieron lugar a 132 empresas, con un ratio de conversión del 23 %. Y su vivero alberga 48 firmas, que aumentan un 38 % el empleo cada año y que en un 80 % superan los tres años de supervivencia.
El año pasado acogió once nuevas, con lo que la ocupación de sus instalaciones llega al 90 %. En Navarra, emprenden algo más las mujeres que los hombres. “Pero nosotras lo hacemos en sectores más maduros, menos innovadores, en empresas más pequeñas. Y eso tiene reflejo en los viveros porque reciben empresas innovadoras, la mayor parte tecnológicas. Por eso, en la mayor parte sus responsables son hombres”.
Los viveros de que dispone en Noáin y la Ciudad Agroalimentaria de Tudela son su área más conocida, pero CEIN es mucho más. Presta asistencia técnica al Gobierno de Navarra en diferentes encomiendas, por ejemplo, la gestión de las ayudas de I+D. “Pero nuestro core es el emprendimiento, que apoyamos en todas sus fases. Trabajamos con profesores y alumnado de FP, pero sobre todo lo damos a conocer en las universidades. Y, aunque con la que más trabajamos es con la UPNA, ya que colaboramos en la mayor parte de sus acciones de emprendimiento, también lo hacemos con el área de Ciencias de la Universidad de Navarra y muchísimo con la unidad de Innovation Factory, liderada por Belén Goñi, que además fue gerente de CEIN”. Con la UPNA comparten el Laboratorio Universitario de Creación de Empresas Innovadoras (LUCE) y desarrollan programas en el doctorado, mientras que en la Universidad de Navarra participan en el Diploma de Creación de empresas, en Ciencias.
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