En esta ocasión, vamos a centrarnos en la FUERZA como capacidad física y su relación tanto con el bienestar laboral como con el bienestar general.
A nivel mecánico, podríamos definir la fuerza como una acción capaz de modificar el estado de reposo o de movimiento de un cuerpo, así como la acción capaz de deformarlo. Pero más allá de esta definición y orientándolo a un punto de vista fisiológico diríamos que la fuerza es la capacidad de producir tensión que tiene un músculo al activarse
Nuestros músculos están diseñados para producir una tensión que en la mayoría de los casos se manifestará como movimiento. Y esta es la base de nuestro cuerpo. El ser humano está diseñado para moverse, y para ello necesita de músculos que puedan producir fuerza.
¿POR QUÉ DEBERÍA ENTRENAR LA FUERZA?
Muchas veces, cuando nos planteamos realizar deporte o cualquier actividad física con el fin de mejorar nuestra salud, se nos viene a la cabeza trabajar capacidades físicas como la resistencia aeróbica, la flexibilidad, movilidad, etc. Pero se nos suele pasar por alto pensar en la fuerza. Y es aquí cuando comentemos un gran error ya que deberíamos entender la fuerza como la capacidad condicional de un individuo, ya que cualquier movimiento surgirá de la capacidad que tenga un músculo de generar tensión.
Hoy en día, uno de los mayores males que nos acecha y al que, por desgracia, no le prestamos toda la atención que deberíamos es el sedentarismo.
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Como ya hemos dicho, nuestro cuerpo (concretamente los músculos) está diseñado por y para moverse, por lo que un estilo de vida sedentario hará que la capacidad y función de estos músculos se vea completamente alterada y es por eso que consideramos tan importante que la base de nuestro entrenamiento con fines saludables gire en torno al trabajo de la fuerza.