A la hora de estudiar la composición de un alimento todos tenemos claros términos como ingredientes o aditivos. Pero uno de los términos más desconocidos o que más confusión suele provocar es el de los coadyuvantes tecnológicos. En este artículo que nos remite María Antonia Alonso-Cortés, socia directora de Aizea consultoría especializada en nutrición y seguridad alimentaria, se aclara este término, qué es y para qué sirve.
¿Qué son los coadyuvantes tecnológicos?
Los coadyuvantes tecnológicos son definidos por el Reglamento (CE) 1333/2008 como «sustancias que no se consumen como alimentos en sí mismos, que se utilizan intencionadamente en la transformación de materias primas, alimentos o de sus ingredientes para cumplir un determinado propósito tecnológico durante el tratamiento o la transformación, y pueden dar lugar a la presencia involuntaria, pero técnicamente inevitable, en el producto final de residuos de la propia sustancia o de sus derivados, a condición de que no presenten ningún riesgo para la salud y no tengan ningún efecto tecnológico en el producto final« Como se puede ver la definición es un poco extensa, pero conviene que la analicemos por partes para tener una idea más clara de la misma.
Sustancias que no se consumen como alimentos
Los coadyuvantes son sustancias que durante la fabricación de un alimento se incorporan para lograr un determinado efecto o proceso (antiespumante, antiincrustante… etc.) y que, teóricamente, cumplido este efecto o proceso no quedan presentes en el producto final.
Para cumplir un determinado propósito tecnológico
Los coadyuvantes son imprescindibles en el proceso de fabricación de los alimentos y en muchos casos pueden ser determinantes en su calidad. Es el caso, por ejemplo, de la utilización de pequeñas cantidades de ácido fosfórico en el refinado de aceites vegetales para producir un aceite comestible de olor y sabor suaves, aspecto limpio e idóneo para freír.
Pueden dar lugar a la presencia involuntaria en el producto final
Como se ha comentado con anterioridad los coadyuvantes no suelen estar presentes en el producto final. Debido a esta característica, y a diferencia de los aditivos, no son considerados ingredientes del alimento y, de acuerdo al Reglamento 1169/2011, en el etiquetado de los alimentos no se incluyen en la lista de ingredientes.
Independientemente de esta consideración, el legislador reconoce que en muchas ocasiones en el producto final se pueden encontrar residuos de la propia sustancia o de sus derivados, por lo que, si el coadyuvante está incluido dentro de la lista de sustancias o productos que pueden causar alergias o intolerancias, deberá reflejarse en el etiquetado.
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